CLAUDIA FERNÁNDEZ: CACTLI-CACLE*
Museo de Arte de Zapopan (MAZ)

Noviembre/November 13, 2013 a/to marzo/March 9, 2014

http://www.mazmuseo.com/

 

En 2011, Claudia Fernández visitó el pueblo de Concepción de Buenos Aires, al sureste del estado de Jalisco, con la intención de conocer –aunque sin suerte es esa primera ocasión– la casa del arquitecto Rafael Urzúa Arias (1905-1991). Al estar ahí, le recomendaron visitar el Taller de los Cisneros, fabricantes de huaraches desde hace por lo menos 55 años. Entonces fue que surgió la investigación para este proyecto. Con la intención de difundir y crear conciencia de nuestro legado, la instalación creada exprofeso para las salas del Museo de Arte de Zapopan, conformada por diversos elementos hechos a mano incluyendo un tapete de lana hecho en telar y bancos de tule, entre otros, comparte un creciente muestrario y colección de huaraches, realizados por artesanos mexicanos.

Involucrada en proyectos de responsabilidad, interés y cambio social, además de impacto en la naturaleza, Claudia Fernández ha desarrollado iniciativas como Meteoro (2002-2009) y Módulo de reciclaje (2011), que toman el entramado de realidades sociales y materiales como materia prima e intentan transformar positivamente el entorno. En ellas, una escuela en la calle, un módulo de atención social o de reciclaje, o incluso un escaparate para mostrar lo que se debe rescatar de la cultura, la artista plantea estructuras y modelos alternativos que hablan de la interacción entre los seres humanos y de nuestra relación con el medio ambiente. La investigación artística de Fernández también busca adentrarse en la redistribución y el aprovechamiento de objetos existentes. Creando escenarios necesarios para el intercambio de visiones en el contexto actual, sus proyectos indagan en las posibilidades para generar nuevos mecanismos de valorización de objetos hechos a mano, que desafortunadamente hoy, en el mundo y ritmo de vida acelerado que vivimos, han perdido un espacio frente a la producción industrial en masa.

Cactli – Cacle, enfocado en el huarache tradicional mexicano de la más alta calidad, es parte de una iniciativa amplia para difundir el valor estético del trabajo manual de artesanos mexicanos cuya labor corre peligro de desaparecer. El huarache se produce en todo el país y, aunque no es considerado oficialmente patrimonio cultural de México, hace parte de la historia y la cultura de nuestro país, permaneciendo como una prenda de uso cotidiano desde siglos antes de la colonia. La falta de canales de distribución y exposición de los huaraches artesanales, sumado a la imposibilidad de competir con el avasallador mercado de bienes industriales importados de materiales sintéticos, ha distorsionado la percepción del valor del trabajo artesanal. Lejos de pretender hacer del huarache un objeto fetiche y sin funcionalidad, esta instalación, así como otras formas que tomará el mismo proyecto cuando se presente en espacios de distinta naturaleza, tiene la finalidad de difundir un oficio manual. El impacto que pueda tener sobre el espectador, eventualmente redituará directamente al productor que manufactura el objeto.

El proyecto Cactli – Cacle plantea una metodología de trabajo abierta donde la autoría se diluye a favor de prácticas incluyentes y esfuerzos colaborativos. Las condiciones de trabajo de los pequeños productores en México deben ser distintas; no deben sucumbir ante la elaboración de productos de forma masiva. Cierto es, el trabajo manual conlleva una ardua labor de constancia, esfuerzo y aprendizaje de nuevos productores. Bajo estos ritmo de creación, el tiempo se valora de forma diferente, lo cual queda implícito en la confección de una prenda artesanal de tradición en la que distintos procesos son esenciales.

Recientemente, Fernández visitó por fin la casa de Rafael de Urzúa en Concepción de Buenos Aires. Atestiguó que en ese espacio prevalece una sensibilidad que concilia elementos tradicionales y materiales naturales, con decoraciones sencillas que resultan en una arquitectura hospitalaria. En el investigar e intervenir en condiciones que generan espacios vacíos, con carencias que forman parte de nuestro entorno social y natural, la estrategia de Fernández es antes que nada acogedora. Al establecer plataformas para lidiar con problemáticas culturales, el arte consigue (en palabras de la artista), transformar el espacio a través de la sucesión de actos amorosos, espirituales y estéticos.

*Cactli: del náhuatl, ‘zapato’.
Cacle: derivado de ‘cactli’, es una palabra utilizada para referirse a un zapato. Se usa hoy comúnmente para nombrar los zapatos de los niños, ‘cacles’.

In 2011 Claudia Fernández traveled to the town of Concepción de Buenos Aires in the southernarea of the state of Jalisco with the intention of visiting (although she was not successful in that first occasion) the home of architect Rafael Urzúa Arias (1905-1991). During her stay someone recommended that she visit the Cisneros' Workshop where they have been making huaraches for over 55 years, which is how the research for this project came about. The display created specifically for the halls of the Zapopan Art Museum has the goal of spreading and creating consciousness about our heritage and is made up of various hand-made elements. Among these are a wool rug made on a loom, stools made of tule and, among others, a large collection of huaraches, which are also hand-made by Mexican craftsmen from different states in the country.

Having participated in projects promoting social responsibility, interest and change, in addition to environmental impact projects, Claudia Fernández has developed initiatives like Meteoro (Meteor) (2002-2009) and Módulo de reciclaje (Recycling Module) (2011). These projects and initiatives use the frameworks of social realities as raw material and aim to positively transform the environment. Through them—a school on the street, a module for social service or recycling, or even a showcase to display what must be rescued from culture—the artist proposes alternative structures and models that deal with the interaction between human beings and our relationship with the environment. Fernández's artistic research is also aimed at examining the issue of the redistribution and use of existing objects. Creating the spaces necessary for the exchange of visions in the context of today's world, her projects explore possibilities to create new mechanisms for valuing hand-made objects, which unfortunately today, in the world and with the fast-paced lives we live, have lost ground to forms of industrialized mass production.

Cactli – Cacle, focused on the highest-quality traditional Mexican huarache also forms part of a broader initiative in process in which different artisanal objects are researched in order to spread information about the aesthetic value of the manual labor involved in their creation. The huarache is produced throughout the country, and although not officially recognized as part of Mexico's cultural heritage, it forms part of our history and culture as an everyday garment that has been used since pre-Hispanic times. The lack of channels for the distribution and exhibition of the artisanal huaraches, added to the impossibility of competing with the dominant market of imported industrial goods made from synthetic materials, has distorted the perception of the value of artisanal work, and today this trade is at risk of disappearing. Far from aiming to make the huarache into an iconic object without purpose, this display and the continuing research accompanying it, along with the other forms the same project will take on when it is presented in spaces of a different kind, has the ultimate goal of spreading knowledge about a manual labor. The impact it may have on the spectator will eventually affect directly the producer who manufactures the object.

The project Cactli – Cacle proposes an open work methodology where authorship is diluted in favor of inclusive practices and collaborative efforts. The working conditions of the small producers in Mexico should be different; they cannot succumb to the massive ways of making products. It is true that manual work implies arduous persistence, effort and a learning process by new producers. With this rhythm of creation time takes on a different value, a quality that is implicit in the creation of a traditional artisanal garment in which different laborious processes are essential.

Recently Fernández finally visited the home of Rafael de Urzúa in Conepción de Buenos Aires.She witnessed how in this space the prevalent sensibility is one that reconciles traditional elements and natural materials with simple decorations, resulting in a hospitable architecture. In researching and participating in the conditions that create empty spaces, with the shortcomings that form part of our social and natural environment, Fernández's strategy is first and foremost welcoming. By establishing platforms to deal with cultural problems contemporary art is able to (in the artist's own words) transform spaces through a succession of loving, spiritual and esthetic acts.

*Cactli: from the Nahuatl word for shoe.
Cacle: derived from the word 'cactli,' it is used to refer to a shoe. Today it is commonly used as a name for children's shoes, 'cacles.'